Santiago de la Espada vive cada una de las
estaciones del año de una manera rompedora, embelleciendo sus paisajes al
máximo y haciendo que cada persona que los contemple, acabe enamorada de ellos.
Es un pueblo
muy, muy frío en invierno. Todas las casas y establecimientos están preparadas
con lumbres, estufas y braseros para los muchos meses de frío que se viven al
año, pues el invierno es una estación que llega bastante pronto si lo comparas
con otros lugares, pero también tarda bastante en decir adiós. En esta época
del año, Santiago viste sus calles de blanco. Todo el pueblo y todo el campo de
alrededor cubierto de nieve, lo cual acentúa la belleza que de por sí
encontramos en este pueblo y sus alrededores
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
Sin embargo,
la primavera, tardía como he mencionado antes, es completamente distinta. De
repente encontramos el campo de un verde que ciega, todos los almendros en
flor, los árboles cubiertos, los prados llenos de pequeñas flores de muchas especies…
No es una estación calurosa, pero evidentemente no tiene nada que ver con el frío
que nos aportan el invierno y sus nieves.
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
Por fin
llega el verano y el pueblo se llena de alegría con miles de forasteros que lo
visitan. En verano, claro, hace más calor, pero nunca hace ese calor agobiante
del que huimos en cualquier otro lugar, por lo que a pesar de la elevación de
las temperaturas, sigue siendo una muy buena época en la que visitar el pueblo.
Le aseguro de que no se aburrirá en absoluto, cada fin de semana podrá ir a las
fiestas de los cortijos, empezando por las de “La Matea” y terminando por la de
nuestro querido Santiago de la Espada, que son las más populares.
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
El otoño
viste el campo de mil colores diferentes, dándole un aspecto totalmente diferente
al que encontramos en primavera y en invierno, pero precioso de igual manera.
Al pasear por el pueblo se puede oler las castañas que en la lumbre están
haciendo los vecinos, y al pasear por el campo podrá relajarse con la paz y
tranquilidad que se respira.
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
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| Fotografía: Sebastián Martínez Sánchez |
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